Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), 30% de las mujeres que han tenido un trabajo han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida laboral, y el 24% de las trabajadoras mexicanas entre 25 a 34 años han enfrentado al menos un acto de discriminación en el lugar de trabajo. Las distintas formas de violencia y discriminación generan brechas de desigualdad para acceder a un asenso o para acceder a un trabajo digno.
Transparencia Mexicana, en colaboración con Hila Igualdad Laboral, desarrollaron una investigación rápida sobre violencia laboral y corrupción sexual. Esta investigación se concentró en identificar otras formas de corrupción en donde la moneda de cambio no es financiera o económica. Y en donde el tipo de corrupción genera problemas de salud, físicos y mentales, así como brechas en los entornos laborales.
A partir de los hallazgos de esta investigación rápida, Hila y TMX, convocaron a Tequios y Telares. Espacios laborales íntegros: cuidando la salud mental y erradicando las violencias laborales, un encuentro en donde participaron más de 30 mujeres de entre 20 y 50 años para compartir sus experiencias en las que han vivido violencia laboral, y al mismo tiempo, herramientas con la que transitan o transitaron esos momentos. Una de las conclusiones más importantes fue la necesidad de desarrollar capacidades, como comunidad, para saber cómo hacer el primer contacto con otra persona y cómo actuar si alguien se acerca a buscar ayuda.
Al final, el lugar de trabajo es el espacio en el que las personas pasamos una parte importante de nuestro tiempo y donde se concentran interacciones sociales e involucramiento mental. Es indispensable construir entornos respetuosos, que cuenten con condiciones adecuadas y que cumpla con las disposiciones legales vigentes para garantizar el respeto a los acuerdos laborales y a los derechos de las personas trabajadoras.